Los años cincuenta en el Perú estuvieron marcados por un periodo de crecimiento y estabilidad económica. La guerra de Corea elevó la demanda mundial por minerales como el cobre y el hierro. Asimismo, la industrialización del país fue uno de los objetivos del gobierno del presidente Manuel A. Odría, quien fundó varias empresas industriales estatales. En ese contexto, el Perú decide emprender el establecimiento de la primera empresa productora de acero del país, dando el primer paso el 9 de mayo de 1956, con la creación de la Sociedad de Gestión de la Planta Siderúrgica de Chimbote y de la Central Hidroeléctrica del Cañón del Pato (SOGESA). Posteriormente, en abril de 1958, el presidente Manuel Prado Ugarteche inauguró la Planta Productora de Acero de Chimbote, conectando la llave que encendió el horno de la planta de hierro para ponerlo en operación.
Por muchos años SIDERPERU operó como una empresa estatal, y luego de superadas las crisis económicas sucesivas de los años ochenta, el Perú emprendió una agresiva estrategia de privatización de las empresas que el Estado mantenía bajo su control. En el año 1996, el Estado peruano decide otorgar la buena pro al consorcio ACERCO S.A., que después se constituiría como Sider Corp. Sin embargo, unos años más tarde, el Estado sometió a la empresa a un nuevo proceso de privatización.
SIDERPERU EMPRESA DE GERDAU
El 28 de junio de 2006, GERDAU S.A. se convirtió en accionista mayoritario de SIDERPERU (50% más una acción), y en noviembre del mismo año adquirió un paquete adicional de acciones con el que consolidó una participación de 83.28% en el Capital Social al 2008 y actualmente posee el 86.66%, es decir, es el operador y el accionista mayoritario.
De esta manera, dos historias se encuentran para caminar juntas y aportar lo mejor de su experiencia y capacidades.
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